Ya no puedo dormir, paso los días pensando en que paso los
días pensando. No puedo dormir, y en realidad los días los paso esperando a que
el error vuelva del trabajo, a que se acueste junto a mi, a que desdibuje todas
las huellas que deje en el camino. En las noches cocinamos juntos y a mi me
gusta perderme entre las paredes, perder el rumbo camino al baño, olvidarme del
desastre, de las bombas, paso los días pensando en olvidarme de las bombas y
recordando la lenta tortura de saberse en el error y amarlo. A veces no puedo
dormir y me gusta mirarlo respirar ese ritmo absurdo, inhumano, como de
maquinas, y preguntarme como sería todo si todo no fuese un error, y pienso en
otras casas en otros campos en otras plantas en otros dibujos mejores o mas
limpios que cualquiera de estos dibujos. Y pienso que a veces la montaña nos
ayuda o nos encierra pero la montaña siempre es la montaña y está ahí, y no
tiene culpa de nada en absoluto, es absoluta, y yo culpo a mis dibujos de haber
dado los pasos incorrectos y luego haberlos borrado y ya no saber como
retroceder. Los días son inmediatamente similares solo que mas cansados, y se
van acumulando y de pronto el rumbo ya deja de ser evidente pero hay un amor
tan grande, tan grande, que dan ganas de llorar, del error evidente, del camino
que no recuerdo, de la perdida de mas de algún sentido y que probablemente ya
va mas de un mes en que no puedo pensar y no quiero pensar en otra cosa y
genero un masoquismo absurdo y después me quejo de algo más, como quien hace
estallar alguna bomba en algún banco de Santiago, digamos, no todo tiene porque
tener sentido esta noche.

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