Ya no puedo dormir, paso los días pensando en que paso los días pensando. No puedo dormir, y en realidad los días los paso esperando a que el error vuelva del trabajo, a que se acueste junto a mi, a que desdibuje todas las huellas que deje en el camino. En las noches cocinamos juntos y a mi me gusta perderme entre las paredes, perder el rumbo camino al baño, olvidarme del desastre, de las bombas, paso los días pensando en olvidarme de las bombas y recordando la lenta tortura de saberse en el error y amarlo. A veces no puedo dormir y me gusta mirarlo respirar ese ritmo absurdo, inhumano, como de maquinas, y preguntarme como sería todo si todo no fuese un error, y pienso en otras casas en otros campos en otras plantas en otros dibujos mejores o mas limpios que cualquiera de estos dibujos. Y pienso que a veces la montaña nos ayuda o nos encierra pero la montaña siempre es la montaña y está ahí, y no tiene culpa de nada en absoluto, es absoluta, y yo culpo a mis dibujos de haber dado los pasos incorrectos y luego haberlos borrado y ya no saber como retroceder. Los días son inmediatamente similares solo que mas cansados, y se van acumulando y de pronto el rumbo ya deja de ser evidente pero hay un amor tan grande, tan grande, que dan ganas de llorar, del error evidente, del camino que no recuerdo, de la perdida de mas de algún sentido y que probablemente ya va mas de un mes en que no puedo pensar y no quiero pensar en otra cosa y genero un masoquismo absurdo y después me quejo de algo más, como quien hace estallar alguna bomba en algún banco de Santiago, digamos, no todo tiene porque tener sentido esta noche.
Deseamos las letras, los sabores, al final del día quedan pocos recuerdos, unas fotos extraviadas.
Dibujo mapas en mi cabeza de como deben ser las cosas y cada vez son menos así.
No acumular
ni la frustración,
ni el recuerdo del sueño,
ni tu dibujo en mi memoria,
ni cuatro palabras que no hablan nada de mi.
Un camino no recorrido que podría eventualmente ser como cualquier otro.
A medida que pasa el tiempo los carteles en la carretera se nos hacen mas similares, y hay una extraña sensación de familiaridad en lugares que probablemente jamas hemos visitado.
Algo te indica que hay que seguir dibujando.


Temor Morboso

Abajo siempre se ocultaba un temor morboso
no superamos las cosas,
las cosas nos envuelven y abrazan con su brazo gigante de cosa
y nos dejan empatados a cero cuando no se trata nada mas que de pasar la etapa, quizá llegar a una meta,
quizá no hay meta.
Entonces peleábamos por que es la meta,
y por que éramos seres arrogantes,
llenos de ambiciones y jugo de naranja en nuestros corazones pequeños,
tan pequeños
y no pensábamos en viajar si no en tránsitos,
porque no teníamos noción de lo que era aun pertenecer,
porque no éramos capaces de abrirnos a ello.
Sin embargo los días, en esos días,
el color que rodeaba nuestras casas no tan lejanas nos traía noticias intrincadas, que no éramos capaces de descifrar producto de una absurda ingesta de jugo de naranja.  
Todo era sombra bajo estos arboles,
y me pregunto donde van las arañas una vez que se acaban las moscas,
y me pregunto cuantos días dura el dolor cuando se acaba la fiesta,
cuando botamos las botellas en el contenedor para reciclaje y cachamos que todo se esta yendo un poquito a la chucha,
un poquito en blanco y negro,
un poquito ojeroso para ser tan joven o flaco para ser tan gordo
un poquito aun bailo sola para pensar que no tengo porque imaginar lo que viene,
que básicamente no tengo idea de nada, y que todo aquí abajo es sombra entre las plantas mojadas.   


Cuanto, si no entender,
si no importa,
si quiero la casa
si no se de trascendencias,
y me molesta la vieja que huele mal en la micro.
Y me pregunto hoy que es trascender?
y pegar algunos autoadhesivos en la puerta de mi refrigerador/vida,
y me pregunto que es trascender,
y pegar algunos autoadhesivos en el costado de tu Televisión/piernas.
y me pregunto por la feria donde 3 por cien dibujo los planes de la casa que quiero porque a veces es importante la trascendencia, y quemar al sol todos los cartuchos de mis ínfimas posibilidades.
Y pregunto, a ratos, por el sentido ontológico de la vida,
y a ratos no soy mas que perritos ahogados en canales de regadío.
y cuestiono la tolerancia, pero ese olor a vieja me tiene loca.




Dígame

Dígame, amigo mío,
transvanguardista.
Para qué gastas tus balas en este cementerio?
Para qué te muerdes las yemas de los dedos hasta hacerlas sangrar.
Si al fin y al cabo todos saben que somos los mismos desgraciados muertos de frío 
que alguna vez nos juntamos en Bandera.
Si a todos nos mataron un amigo a puñaladas,
y fuimos lo suficientemente cobardes ese día
como para irnos a la casa chorreando mocos
como algún día lo hizo Hansel y Gretel con el pan.
Si nadie llegó al día siguiente a la esquina,
y con el tiempo nadie volvió a hablar de eso,
pues todos teníamos ya nuestras puñaladas bien puestas.
Y yo me encerré en mi casa por años,
porque quería ser artista.
Pero al final todos sabían que aunque estuviéramos colgados,
en mi casa había tevecable. 


Cosas Indicadas

Las cosas indicadas no siempre son estrellas.
Las cosas indicadas a veces llegan disfrazadas de mascotas o plantas de interior.
Siempre las cosas indicadas terminan largándose con el vecino.



3 (o Cuando Se Acaba El Dolor)

Cuando se acaba el dolor es porque se acaba finalmente todo. Digamos que, mas allá de la esperanza, digamos que, a la mierda con la esperanza, el dolor es lo ultimo que se pierde.
Cuando se acaba el dolor, no viene nada mas.

Estaba un poco ebria, pero no era para tanto. Las amenazas no importaban, era el dolor, quiero decir, la ausencia de dolor, quiero decir, que cuando se deja de sentir dolor por completo es que la cosa anda realmente mal, y la cosa andaba realmente mal, no se si me explico.

Estábamos tan lejos, habíamos tomado varios trenes y creo que a esa altura teníamos realmente buenos peinados. Habíamos decidido viajar juntos por esas incoherencias del destino, pero yo no estaba realmente ahí, quiero decir, estábamos lejos, estábamos juntos, estábamos en algún pueblo cerca de Liverpool o de Talcahuano, o de Montevideo, ya no se, pero estábamos ahí. Yo no había bebido demasiado, solo lo suficiente, y el cantaba canciones de algún grupo malo que no conozco, o quizá cantaba una de Bowie pero cantaba realmente mal, tenía un gran peinado pero cantaba realmente mal. 
Entonces le dije:
–Si no estuviéramos aquí, estaríamos en algún sitio?
–Claro, estaríamos lavándonos el pelo en una peluquería, pero por suerte no lo necesitamos.
Ven a lo que voy?
Pero la cosa es que yo no estaba realmente ahí, hablábamos, bailábamos, tomábamos cerveza, pero por alguna razón el asunto no parecía funcionar.
Es que cuando está todo bien, cuando las cosas realmente funcionan, siempre hay una pequeña tristeza oculta en alguna esquina, un pequeño dolor, si no lo hay, es porque no hay nada.

Estábamos tirados en algún parque de algún pueblo realmente hermoso pero no había nada, y los pájaros que volaban en el cielo parecían metralletas de frente patriótico o de ejercito de liberación, que se yo, la cosa era volar. Entonces comencé a tomar cerveza como si fuera el fin del mundo, y mis bailes era mas de cabaret que de cumpleaños.
El seguía con sus canciones malas, mientras yo bailaba mirando a un par de señoras que podaban un cerco de espinos. Me pregunto que es peor, un cerco eléctrico o uno de espinos, definitivamente espinos. 
Hay gente muy mala en este mundo y hay gente que canta muy mal, pero a mi solo se me venía a la cabeza esa canción de Los Peores De Chile que dice:

“No me meti yo con tu madre
No me meti yo con tu padre
No me meti yo con tu abuela
Pero con tu hermana si

No me meti yo con tu perro
No me meti yo con tu gato
No me meti con tu canario
Pero con tu polola si

Soy la rata sucia de toda ciudad
Soy la espinilla en tu nariz
La puta almonarra de tus desvelos
El dolor que avisa que te estas muriendo
El dolor que avisa que te estas muriendo
El dolor que avisa que te estas muriendo”