Embutidos
Esperamos,
en las puertas de los bares apoyadas junto a la pared
a que una imagen se manifieste como señal de lo que todos buscan.
Mi amiga me dijo “tengo el pelo opaco, me falta sexo”
Mi pelo está opaco, debo ducharme todos los días para que nadie lo
[note.
Debo ducharme todos los días para engañarme con la ducha teléfono.
Debo portarme bien y hacer mis tareas.
Debo
40 lucas a un amigo y otro tanto al banco de crédito,
debo,
porque si no la cosa no anda y nos quedamos pegados como las
[viejas pinochetistas que dicen que no hay que quedarse pegados.
Yo me pregunto por las coherencias y las incoherencias
porque la verdad es que me da asco el sexo,
que no me gustan los hombres,
que en las noches duermo la raja,
pero paso la vida quejándome
y esta noche hay hombres en las ventanas.
Tengo hambre y corro por los pasillos esquivando catástrofes,
tengo hambre y los hombres caen como papasfritas.
Soy un poroto en una paila marina.
Me invaden cuarenta temores mas pequeños que el Gran Temor.
No entiendo a que se refería Heidegger cuando se refería al ser.
Todo me parece tan religioso.
El gusto por los hombres y la monogamia me parecen tan religiosos.
Hay íconos pegados en las paredes.
Hay íconos que apoyan campañas presidenciales y volvemos a las
[incoherencias.
Tengo hambre y me como las falanges de los dedos para no dejar de
[sentir que estoy existiendo inevitablemente.
Tengo hambre y me pregunto las mismas preguntas existenciales
[que jamás nadie responde y todos comen hamburguesas,
embutidos de oreja, de talón.
La antropofagia esta mal catalogada porque al fin y al cabo todos nos
[comemos unos a otros.
El hambre no significa nada cuando se trata del ser,
cuando nos embestimos como manadas salvajes en busca de la
[presa mayor,
la hembra alfa, el macho cabrío.
Poderes facticos que se nos cuelan por las orejas.
Un solo hambre que se transforma en todos,
y en todos, pequeñas partes de mi se alejan unas de otras dejándome
[sin entender.

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